Por Amín Cruz

“La paz no puede lograrse a través de la violencia, sólo puede lograrse mediante la comprensión”. Ralph Waldo Emerson

En la búsqueda de la paz el Secretario General Antonio Guterres hizo un llamamiento urgente dónde pide un alto el fuego mundial en todos los rincones del mundo para centrarnos juntos en la verdadera lucha: Derrotar el COVID-19, por lo que al comienzo de la 75ª sesión de la Asamblea General de la ONU en septiembre se reiteró la necesidad de esta invocación para lograr un alto el fuego mundial, también debe incluirse las violaciones, asesinatos y maltratos a la prensa antes de este fin de año 2020.

El silenciamiento de las armas no sólo puede ayudar en la lucha contra la COVID-19, sino que nos da la oportunidad para salvar vidas, abrir las puertas a la diplomacia y llevar esperanza a las personas que más sufren en las zonas de conflicto y que son particularmente vulnerables a la pandemia, por lo que desde marzo, 180 países, el Consejo de Seguridad, las organizaciones regionales, los grupos de la sociedad civil, los defensores de la paz y millones de ciudadanos del mundo han respaldado el llamamiento del cese al fuego.

Es algo que no se entiende, ya que todos los países están en la ONU aprueban una resolución y cuando salen no la cumplen en su totalidad. No comprendemos la desobediencia a las resoluciones de las Naciones Unidas, ONU, tampoco concebimos por qué no se sancionan a esos gobernantes violadores de dichas resoluciones. ¿Porque no hay una hermandad? De paz, justicia, solidaridad, armonía entre los países, pueblo y el mundo.

En el XV Congreso de Prensa e ICUM, se acordó unir esfuerzo en la defensa de la clase periodística internacional y se autorizó a su presidente a ser el vocero de los periodistas, comunicadores sociales y de los que no tienen voz a clamar por reivindicaciones local, nacional e internacional, por tal razón el congreso apoya el alto al fuego, al crimen, a la injusticia, al abuso, a la censura, a la intolerancia que se comete a la prensa a nivel universal.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa, Congreso Mundial de Universidades, CMU, International Congress Universities and Media, ICUM, se une al llamado del Secretario General de las Naciones Unidas, ONU, pero al mismo tiempo le exhortamos, exigimos, clamamos a ese llamado para que sean incluidos los periodistas, comunicadores sociales, reporteros, fotógrafos para que se respete el derecho a la libertad de prensa o libertad de expresión en el mundo.

El asesinato de periodistas o maltrato a miembros de medios de comunicación constituye la forma de censura más extrema, violan el derecho de estas personas a expresar e impartir ideas, opiniones e información y, además, atentan contra los derechos de los ciudadanos y las sociedades en general a buscar y recibir información e ideas de cualquier tipo, es un atentado contra los principios de transparencia y rendición de cuentas, así como contra el derecho a tener opiniones y participar en debates públicos, que son esenciales en una democracia.

La prensa debe estar dentro de ese reglón del llamado que hace el Secretario General de la ONU, porque a diario los periodistas serios y honestos son víctimas de los francotiradores de la corrupción, el tráfico de influencia, ladrones, traficantes, sicarios, delincuentes, gobernantes, presidentes, gobernadores, alcaldes, funcionarios entre otros que adversan escuchar la verdad, la paz, el bienestar, la justicia, felicidad y prosperidad entre los seres humanos.

Los actos de violencia contra periodistas tienen un triple efecto: vulneran el derecho de las víctimas a expresar y difundir sus ideas, opiniones e información; generan un efecto amedrentador y de silenciamiento en sus pares y violan los derechos de las personas y las sociedades en general a buscar y recibir información e ideas de cualquier tipo. Las consecuencias para la democracia, que depende de un intercambio libre, abierto y dinámico de ideas e información, son particularmente graves.

Cuando tales delitos quedan impunes, esto fomenta la reiteración de actos violentos similares y puede resultar en el silenciamiento en la autocensura de los y las periodistas, comunicadores sociales, reporteros, fotógrafos.

La libertad de expresión tiene también naturaleza jurídica de garantía institucional ha supuesto que se le otorgue, en el ámbito de los derechos fundamentales, el carácter de libertad preferente, no significa que jerárquicamente se sitúe en una posición superior, pero sí que deberá ser tomada muy en cuenta su naturaleza en caso de conflicto con cualquier otro derecho, pues aquella se encuentra en la esencia misma del sistema democrático.

No faltan evidencias para demostrar que donde no hay libertad de prensa, donde las personas no se sienten libres para expresar su opinión, es muy probable que existan a su vez violaciones a sus derechos humanos, es mucho más lo que se podría y debería hacer para asegurar que los y las periodistas realicen su trabajo de manera libre, segura y garantizar el libre flujo de información que resulta indispensable para una sociedad que se precie de ser democrática.

La libertad de expresión es un referente: cómo una sociedad tolerar a aquellos que son minoría, que se ven desfavorecidos o incluso tienen posturas ofensivas, a menudo son un reflejo de su actuación en cuanto a los derechos humanos en general, por lo que estos derechos apuntan a muchos otros, como el de libertad de culto, asamblea y la capacidad para participar en asuntos públicos.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa, Congreso Mundial de Universidades, CMU, e International Congress Universities and Media, ICUM, estimulan, impulsan, desarrollan ideas en pro del derecho a expresar, difundir, buscar, recibir y compartir información e ideas sin miedo ni injerencias ilegítimas, esencial para nuestra educación, desarrollarnos como personas, ayudar a nuestras comunidades, acceder a la justicia, disfrutar de todos y cada uno de los derechos que aparecen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ONU y la OEA, por lo que invocamos también “Alto al fuego y a los asesinatos de los y las periodistas, comunicadores sociales, reporteros, fotógrafos en el mundo”.

“El periodismo es una profesión de alto riesgo, pero sobre todo una amenaza para los poderosos”: Griselda Triana

Dr. Amín Cruz, PhD, Ministro Consejero, diplomático, periodista, historiador, educador, escritor y líder Hispanoamericano del periodismo en New York.

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