Por: Milton Olivo

Es tanta la violencia que sufren los ciudadanos; por la opresión política, la represión que con impotencia ven que sufren sus conciudadanos que se atreven a protestar,  la frustración que produce la clase política por su traición, las faltas de oportunidades, la  eterna crisis económica que le niega la debida recompensa a su esfuerzo, los pésimos salarios establecidos por la complicidad político-empresarial, la corrupción, la estafa al estado, la apropiación de los recursos públicos.

 Y ante la inexistencia de un sistema de justicia que castigue  a los que traicionan la sociedad, sino que lo que impera es la impunidad.   Toda esas acciones negativas son como hidráulico que presiona y comprime su ser espiritual y emocional,  produciendo  que muchos se doblen terminando doblándose apoyando los políticos corruptos como forma de escapar a las limitaciones y poder resolver.

Otros, en el alcohol o la drogadicción, otros se suicidan, otros reniegan de todos y se pasan a la delincuencia, otros caen en depresión y locura, pero otros, soportan por un tiempo con estoicismo esa presión, pero la frustración que acumulan con el tiempo, es tanta y de tal dimensión, que en su desesperación e incapaz de racionalizar la causa de su angustia y su origen, y no tener claro quién debe ser el blanco de su indignación, para descargarla sobre los responsables y resolver el asunto.

Al ser incapaz de racionalizar el asunto y canalizar su rabia adecuadamente, que sería sumarse  a impulsar los cambios sociopolíticos necesarios, los hombres en su angustia existencial, están explotando, descargando su rabia y frustración, sobre el ser que tienen más cerca y con quien queda evidenciadas sus carencias y frustraciones, su MUJER.

Otro tema, es el cambio socioeconómico, donde la mujer tiene más oportunidad y por ende es más independiente. O tiene más elevados ingresos en los hombres, lo que genera un cambio del paradigma y actitud en relación cuando el hombre era el único proveedor. Situación que por romper el esquema cultural de relación hombre mujer, al cambiar los roles, es fuente potencial de conflicto.

Sobre todo, en aquellos hombres, cuando su brújula existencial no gira su trato en torno a lo justo con la pareja. Sino que predomina la prepotencia, la imposición y la violencia aunque no sea física.

Es lo que, al presente,  he terminado creyendo como factor causal, o raíz invisible de tantos crímenes contra el ser más especial de la creación, la mujer.

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